En ese momento, Tomás abrió la puerta.
Se quedó boquiabierto ante el caos, olvidando lo que iba a decir.
—¿¡Qué pasa!?
La voz de Sebastián tenía una ira inconfundible.
—La señorita Baro envió una invitación de cumpleaños…
Tomás tartamudeó.
Sebastián soltó la mano de Laura, conteniendo su furia.
Al darse la vuelta para irse, solo le dejó una frase:
—Los datos, resuélvalo tú misma, el Grupo Yanzó no te dará ni un punto.
Laura observó su espalda decidida, frotándose la muñeca adolorida.
A