— Mamá, te adora Ana, fue ella quien te escogió para ser mi esposa, estaba desidia a que tenía que cansarme contigo, llegó amenazarme — Su pecho tiembla mientras lo escucho a reír.
— Ella sabía que en ningún lugar ibas a encontrar una mujer como yo que te ame tanto — subiendo ahorcajada sobre su cuerpo, inclino su rostro muy cerca al suyo, tomando sus labios en un beso.
— Volvamos a casa cariños — Pidió ella y luego se puso de pie mientras se ponía algo de ropa al igual que Gabriel.
Recogieron