Entro en la habitación donde mi esposa ya está despierta, no puedo evitar dejar caer unas cuantas lágrimas mientras la beso y le digo que de ahora en adelante y vamos a estar bien, que podrá salir de casa cuando y como ella quiera porque Lían estaba en la cárcel gracias a ella. Le digo que la nuestra bebé está sana y salva y que seremos los padres más felices del mundo porque nos amamos y nuestra pequeña Alana será el amor más grande que nos unirá por el resto de nuestras vidas.
Un año y medio