— Señor, tenga tenía este sobre entre su ropa — Un sobre amarillo que decía el nombre de mi hermana me llamo la atención.
— ¿Dónde está?
— Lo siento, tuve que dejarlo ir, un auto llegó tan rápido que mucho hombre salieron armados.
— Vale, no pasa nada, pero no puedes volver a la casa así, limpia un poco tu rostro, no quiero que Ana te vea de esa forma.
Cuando volvimos a casa José Manuel, el guardia fue directo a dónde uno de sus compañeros que al verlo corrió ayudarlo, le volví a pedir disculpa