Gabriel
Subo en el auto y aún no sé cómo voy a manejar, la mano derecha me duele mucho, la tengo completamente dormida, aún no sé qué le diré a mis padres o Ana cuando pregunté, me bajo de auto y le hago señas a uno de los chicos para que conduzca al hospital, me relajo en el asiento trasero cuando mi teléfono suena.
—Voy por lo que me pertenece
Solo eso dice el mensaje y estoy seguro de quién lo envío, luego una foto de Ana dormida en la cama del hospital llega a mi teléfono.
Maldito, infeliz,