A primera hora me levanté por el fastidioso sonido de la alarma, cepille mis dientes, me duche y bajé a recepción donde estaba Matthew. Intento hablarme pero me opuse, ignore por completo su presencia y subi a la camioneta.
Después de eso las únicas palabras que cruzamos fue en la conferencia, simplemente nos dirigíamos uno al otro como jefe y empleada; de vez en cuando nos dirigíamos unas miraditas que ¡Uffs! ¡Comeme que me derrito!
Nos volvimos a encontrar con el amigo de Matthew... el tal