- Marco basta de juegos tengo que cambiarte- agarré a mi travieso hijo entre mis brazos el cual sólo llevaba puestos unos bóxers mientras iba corriendo por toda la casa.
- No ropa- su pequeña frentecita se arrugó y simplemente se dejó caer en el suelo con los brazos cruzados.
- Marcos Alonso Máximo, te vas a parar de ese lugar en este preciso momento y te vas a ir a tu cuarto para cambiarte ¡ahora!- alcé la voz firmemente y vi como sus pequeños ojos de color se cristalizaron, suspiré ante su te