Las enfermeras me habían vestido con una bata azul, apenas había podido consumir el mínimo de dosis para cubrir el dolor pero eran poco efectivas en este punto, después del poco efecto, me habían sedado para sentir menos dolor el cual era ahora más soportable, me habían llevado al quirófano donde iba a nacer mi pequeño, haría todo lo que estuviera en mis manos, aunque fuera solo un minuto.
Tenía miedo, demasiado miedo a perderlo, miedo a no verlo, miedo a no volver a ver a Alonso ni besar sus s