Después de comprar el regalo para Alonso hice una pequeña parada en un establecimiento de comida donde pedí dos desayunos para llevar, uno para mi y otro para Mario ya que lo había sacado de la casa muy temprano y supuse que no había desayunado.
Me había tardado una hora en el centro comercial pero cuando salí del centro pude ver a Mario en el auto, caminé hasta él y le toqué delicadamente el vidrio el cual bajó con el ceño fruncido.
- ¿Si señorita? - preguntó confundido
- Mario le traje un desa