- Dígame señorita- parece salir de su asombro para preguntarme después de un momento.
- ¿Podrías mojarme con la manguera para limpiarme todo este lodo? No quiero entrar así- la veo poner una cara de pánico ante mi sugerencia.
- Pero, señorita, puedes enfermar, el agua estará fría y ha estado todo el día bajo el sol, no es buena idea-
- Tranquila, no es para tanto, solo necesito que me mojes para no ensuciar toda la casa, un pequeño chapuzón- le doy una sonrisa para tranquilizarla, no me enfermo