Seguía recostada en el sillón de la sala tan sólo con mis ojos cerrados, no sabía exactamente cuanto tiempo había pasado desde ese extraño sueño con mi padre sin embargo me había dejado un poco alterada
- Señorita Andrea, ¿quiere comer algo?- Oí la voz de Sara cerca de mí y cuando abrí los ojos pude ver que estaba enfrente de mi.
- No tengo hambre- dije en un suspiro desganado pero ella me miró con esos ojos de manera rara.
- ¿Segura? Ni siquiera un pequeño antojo de algo con mucho chocolate- d