A Romma le extrañó recibir una llamada de Amario en su móvil y la atendió enseguida.
Suspiró aliviada cuando aquel le dijo que Lorenzo Dolciani deseaba verla. Desde que Sandro le contara su conversación con él, Romma había evitado deliberadamente permanecer a solas con el abuelo, pero sabía que esa conversación era inevitable y finalmente había llegado el momento.
La chica, quien se encontraba en su oficina, tomé sus cosas para ir a la clínica inmediatamente. No había razón para continuar evad