Capítulo 33
Para Romma fue una gran satisfacción llegar al piso de Nicky y ver a éste dando sus primeros pasos sin ayuda del terapeuta. Las heridas de su cuerpo sanaban pero su corazón estaba muy lastimado, aún tenía pesadillas en las que trataban de matarlo y aunque intentaba ser el locuaz joven de antes, en su expresión había tristeza y a veces, miedo. Por más que Oliver y Romma procuraban alegrarlo, lo sucedido había dejado en él una marca indeleble, que iba mucho más allá de las cicatrices que los ciruj
No quiero detenerme...
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