El gran día de ROMMA había llegado. Esa noche se develaría el anuncio en la fachada del edificio delante de todos los invitados que acudirían a la cita misteriosa a la que se les había convocado mediante lujosas tarjetas, sin mayor información que la promesa de un evento exclusivo en la dirección y fecha anunciados.
Ya muchos de los invitados recibían atención del personal en la entrada del lugar y se preguntaban de qué se trataba todo eso.
Cuando ya la mayoría se había reunido puntualmente co