Capítulo 38

Zack y Alessa llegaron una hora y media después de que abandonaron el edificio de Marisa, por alguna razón desconocida para ellos el tráfico estaba realmente imposible

— Dios, en serio me encanta manejar y suelo tener muchísima paciencia cuando se trata de soportar trancones... Pero juro que estaba por enloquecer si no llegábamos rápido— comentó la chica mientras subían las escaleras Zack rodeó sus hombros con su brazo, también estaba estresado luego de semejante día

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