— ¿Entonces no pudieron encontrar nada?—
— Lo siento señorita Carrington, pero aparentemente no estamos tratando con aficionados como inicialmente pensamos. Pasamos toda la noche intentando rastrear una cuenta inexistente pero increiblemente bien diseñada como para pasar por real... No fue hasta que pudimos hablar con el supuesto banco en el que se abrió que nos dimos cuenta de que se trataba en realidad de una cuenta fantasma—
Marisa frunció el ceño. Cada vez estaba más histérica, confundida e