32. En cuerpo y alma
A la mañana cuando me desperté me encontraba sola en la amplia cama. El lado donde habían dormido Nicolás y Gaia estaba pulcramente ordenado. Eran un par de obsesionados.
Me bañé y vestí en su baño con la misma ropa del día anterior. Llame a Gabriel con las ultimas noticias.
–Kauffman al teléfono.
–Habla la funeraria. Usted ha mandado a pedir un cajón, ¿Dónde se lo hago llegar?
Soltó una risa.
–¿Qué quieres Hope?
–Escuchar tu melodiosa voz, ¿Qué más si no?
–Habla de una puta vez, algunos