22. Dulce propuesta
Nicolás asintió ante aquella promesa.
—Cuando conociste a mi hermano, ¿qué te enamoro de él?
Fruncí el ceño. No tenía una respuesta clara para ello, habia pasado y ya. Fuese lo que fuese, no veia en que ayudaria en nuestra situacion actual, pero viendo la determinacion y la curiosidad en sus ojos, supuse que llegaria a algun lado.
—Esto no se trata de mí, Nicolás. Creí que hablaríamos de nosotros.
—Lo sé, pero parte de tus problemas nacieron a raíz de la muerte de mi hermano. —Me acaricio