15. Salidas
El salón de fiestas del segundo piso no estaba abierto del todo aun, por lo que los chicos se astenian de subir allí. Gabriel y Eva ya me esperaban sentados en una de las mesas del casino con sus portátiles y teléfonos a la mano.
El lugar no era privado del todo, pero en mi despacho Nicolás habría entrado sin tocar cuando quisiera y lo que pudiese escuchar podía ser perjudicial para mí.
—Chicos. —Salude, sentándome frente a ellos.
Levantaron la cabeza al mismo tiempo y dejaron los portátil