Todo fue planear el futuro, tenía mis reservas dado que Arturo se pondría hecho una fiera en cuanto le hiciera llegar la demanda de divorcio, no sería algo fácil pero ahora menos que nunca consideraría siquiera regresar con él.
Pasamos un par de horas hablando de todo y de nada y luego le dije que tenía que irme, Emilio le daba por ponerse llorón antes del baño. Nos despedimos sin quererlo, pero debíamos y quedamos de vernos el fin de semana próximo.
Cuando entré a casa Victoria salió a mi encue