Hadrien como todo un cazador me observaba desde el costado de mi cama, empezó a destaparme la pierna de a poco, mi corazón latía a mil, dejé de tener control sobre mi propio cuerpo, me sentía en una especie de burbuja, Hadrien estaba trabajando como íncubo. Sentía enojo porque me sentía manipulada, pero las sensaciones placenteras que estaban ocurriendo en mi cuerpo, opacaban esa rabia. Hadrien iba subiendo hasta llegar a mi tatuaje, lo empezó a mirar fijamente, con ambas manos lo sujeto y empe