Una vez en el establo dejé a Atlas en su caballeriza, ya no encontré a Rafael, eso en parte me ponía feliz. Estoy segura de que traigo un semblante de susto, no quisiera que el me pregunte sobre lo ocurrido. Al salir del establo caminé en dirección a los árboles frutales. Necesitaba calmarme, ya que, si mis padres me ven, indagaran en lo que pasó. No deseo preocuparlos. Iba tan metida en mis ideas que no me percate de que la marca, estaba molestándome. Cuando caí en cuenta de ello, me llevé un