Doy dos pasos hacia atrás debido a la confesión. No es que sea impactante, pero de pronto tengo una sensación desagradable y siento que debo alejarme lo más que pueda de él. El aroma me asquea.
—Ahora es mi turno de ayudarte, después de todo, seremos familia.
En un solo movimiento me toma por los hombres y me inmoviliza, su brazo rodea mi cuello y me corta levemente la respiración.
Los sonidos de sorpresa e incluso preocupación hacen eco en mis oídos. Si pudiera liberar mi brazo para tomar mi