CAPÍTULO 72.
Capítulo 72
Miguel terminó de abrocharse los puños de la camisa mientras recordaba con rabia el pañuelo de seda sobre la cama. El olor a jazmín se le había impregnado en las fosas nasales y le revolvía el estómago. No era un aroma agradable; era el recordatorio de que Andrea se estaba tomando libertades que él no le había dado.
La escuchó dar órdenes en la cocina y sintió una punzada de irritación. Agarró su maletín y salió de la habitación sin siquiera mirar el desayuno que ella seguramente