CAPÍTULO 13.
Capítulo 13
Sofía estaba sentada en la sala de espera de una clínica privada, con las manos entrelazadas con tanta fuerza que sus nudillos habían perdido todo rastro de color. Las palabras de Anna seguían retumbando en su cabeza.
"Es la única forma de que esos dos dejen de tener poder sobre tu cuerpo".
Miró la puerta blanca al final del pasillo. Cruzar ese umbral significaba borrar el último rastro de una noche que, a pesar del caos, había sido la única vez en años donde se sintió viva, deseada