Sonrío mirando la pantalla del celular leyendo el mensaje varias veces para convencerme que es real, mis pensamientos se dirigen a los recuerdos que quise borrar desde que me fui de Gaza, la imagen de los ojos hechizantes de Yahil vuelve a mi mente con más fuerza y esa sonrísa hermosa.
Leo el mensaje unas mil veces y mi felicidad se desborda con cada palabra, estoy ilusionada como sí no hubiera pasado ni un día lejos de sus brazos.
Es la primera vez desde que llegué, que puedo dormir relajada