El documento era real.
Mara podía saberlo antes de terminar de leer la primera página. El membrete de la clínica, el número de referencia del paciente, las fechas — todo estaba formateado exactamente como se formatean los registros médicos oficiales. Esto no era una copia que alguien hubiera transcrito de memoria. Era un original, o el escaneo de uno, impreso limpiamente en papel que todavía tenía la tenue marca de agua del papel oficial de la clínica atravesándolo.
Lo leyó dos veces. Luego lo