—Los coordinaron entre ellos —dijo Robert Voss antes de que Mara pudiera sentarse siquiera.
Mara se detuvo a medio movimiento. —Qué.
—Helena y yo —dijo su padre, su voz débil pero clara—. Hablamos hace una semana. Bajo supervisión, con permiso de ambas prisiones. Decidimos pedir la visita el mismo día a propósito.
Dominic, de pie detrás de Mara, se tensó visiblemente. —Por qué harían eso.
Robert los miró a los dos, algo parecido al arrepentimiento cruzándole el rostro cansado. —Porque si lo