Al día siguiente.
Lilian seguía durmiendo en su habitación cuando Jayda fue a abrirle la puerta a Román. La noche anterior ella le había enviado un mensaje de texto rogándole que viniera esta mañana, y se alegró de que hubiera atendido su petición.
"¿Por qué no me dijiste nada?", lo acusó Jayda.
Román se frotó las palmas de las manos y soltó aire.
"Lilian y yo confiamos en ti, sabemos que siempre estarás ahí para nosotros. Sinceramente, no sé por qué nunca te lo contamos. Supongo que fue un