Capítulo 31 – Pasear por la Bahía.
Hacía tiempo que estaba lista para salir, pero él lucía despreocupado, con aquella gorra que se había puesto, y aquella ropa tan de casual, no se parecía mucho al Darío Espier que todo el mundo estaba acostumbrado.
- Unas putas vacaciones – le escuchaba, hablando por teléfono - ¿es mucho pedir? Llevo tres putos años haciéndote ganar dinero, ¿no merezco un respiro