Después de comer, y con las compras en manos de sus hombres, Kyle tomó a Raquel de la mano que no se quejó y esperaban el semáforo para cruzar.
¡CHIRRK!
—¡Ninguno se mueva!
Kyle se sorprendió al ver al hombre, pero al mismo tiempo apretó la mano de Raquel con una triste sonrisa.
—Lo siento, si no hubiera tratado de pasar más tiempo contigo, ya estarías con ellos.
Raquel entrecerró los ojos y apretó los dientes en cuanto vio al vejestorio bajar de uno de los autos.
—Ya sabía que eras