El sonido de mis pasos resonaba en el pasillo mientras me acercaba a mi departamento. Las luces del corredor titilaban levemente, como si el edificio estuviera al borde de caer en el abandono, algo irónico considerando lo caro que era vivir aquí. Sin embargo, no era eso lo que me inquietaba. Era la puerta. Mi puerta.
Estaba entreabierta.
Mi mente empezó a trabajar a toda velocidad. Cien posibilidades pasaron por mi cabeza en un instante. ¿Era un ladrón? ¿Alguna trampa de Teresa o Nessa? ¿Quizá