Al cruzar la entrada principal de la empresa, las miradas de las víboras se posaron en mí al instante. Sus ojos estaban llenos de una mezcla de preocupación que a leguas se notaba que era fingida y una curiosidad que no lograban ocultar del todo. Pude sentir cómo me evaluaban, intentando descifrar qué tan afectada estaba por lo que sucedió.
El peso de sus ojos sobre mí era una carga que estaba preparada para llevar, ellas eran esa clase de personas, querían saberlo todo como si se preocuparan,