La noche había caído sobre la ciudad, y el aire dentro de mi antiguo departamento era denso. Durante todo el día estuve pensando en todas las salidas que tenía para matar al ave que sostenía la escopeta, y liberar al cuervo que necesitaba aprender su lección.
Las luces de la sala estaban bajas, apenas iluminando la estancia donde Rune y yo estábamos sentados. No podíamos correr el riesgo de que alguien se enterara de nuestras conversaciones, ni las negociaciones que estábamos efectuando. Frente