—Escúchame. —Levantó una mano para calmarme; sin embargo, su mirada no se suavizó—. Rune sabe que eres Aideen. Lo sabe desde hace tiempo, y ha estado jugando sus cartas en silencio. Pero ahora se está dando cuenta de algo más importante que, quizá, le impide revelar tu verdadera identidad.
—¿Y qué es eso? —crucé mis brazos, no sabía qué pensar en ese momento, por lo que mi mirada reflejaba ese sentimiento de confusión e impotencia que sentía.
—Que tienes más poder que Teresa. —Su declaración me