Mis ojos se abrieron un poco más de lo normal, esta vez, esa mujer sí me tomó por sorpresa. Aclaré mi garganta un poco mientras trataba de organizar mis ideas. ¿De verdad creía que yo intentaba algo con mi padre? Bien, a sus ojos no se trataba de Aideen, la hija de Raiden, sino de Kenna Lancaster, la chica que quería destruir a su prometido.
Tomé un poco de aire y me ajusté aún más en mi asiento. Debía asegurarme de ser lo más convincente posible, no deseaba que todo esto terminara en malos ent