De camino al trabajo, el aire en el auto estaba cargado con demasiada tensión, no entre nosotros, sino que intentábamos descubrir qué clase de planes tenía esa bruja con el dinero de papá. Mi mirada permanecía fija en el paisaje que pasaba por la ventana, pero mi mente estaba en los números, en los nombres y en las piezas del rompecabezas que poco a poco comenzaban a encajar.
—¿Qué has notado exactamente? —Sus ojos se desviaron hacia mí por un breve segundo antes de regresar a la carretera.
—Es