El auto negro de Arzhel se detuvo frente a mí con esa precisión que lo caracterizaba. Desde el asiento del conductor, su mirada me encontró antes de que yo siquiera abriera la puerta. La sensación de ser examinada por él, volvió a recorrer mi cuerpo.
Sus ojos, como siempre eran intensos, parecían buscar con lupa cada aspecto que me caracterizaba; en esta ocasión, sentía que intentaba saber qué había pasado con Nessa en el interior de esta casa.
—Llegaste mucho más rápido de lo que imaginé —inte