La mañana en la oficina comenzó con la rutina habitual: el murmullo de las conversaciones entre empleados, el suave zumbido de las máquinas de café, y las constantes notificaciones en mi teléfono. A pesar de la calma aparente, mi mente trabajaba a toda velocidad. Hoy era el día en que debía dar un paso crucial en el plan: acceder a los documentos de la caja fuerte de Teresa.
Mi padre estaba revisando unos informes cuando entré a su oficina. Cerré la puerta tras de mí, asegurándome de que no hub