Mundo ficciónIniciar sesiónLa mochila cruzó la habitación en un vuelo singular y descompuesto. Cayó de milagro sobre la silla que se postraba frente al escritorio, pero dio un desafortunado rebote y terminó por estrellarse en el suelo.
—¡Chin! ¡El teléfono! — exclamó la jovencita tras palparse el suéter de forma frenética y descubrir que dicho dispositivo no se encontraba con ella.







