No tardaron en llegar a la mansión que ocupaban en el área exclusiva de la isla. Solían ir sin custodia por esa zona y eso era suficiente para demostrar el enorme control que ejercía en la ciudad, después de la muerte de Darius, así como la trampa mortal que implicaba el que quisiera escapar.
No sabría qué ojos la veían, ni las bocas que la delatarían si se atrevía a desafiarlo de aquella manera. Hasta ahora, él la había tratado con delicadeza, pero Vania no se engañaba. Tras toda esa cortesía