Vania corrió a su habitación y se puso algo debajo antes de bajar cada uno de los escalones, como si fuesen tres y es que jamás había tenido que interactuar de forma directa con Pablo Herrera.
Y aunque él lucía como un abuelo bonachón y consentidor, cuando era ella quien debía responder a una pregunta, él se limitaba a observarla de tal manera, que la dejaba fuera de base.
Era como si dudara todo el tiempo, como si amar a Abi como lo hacía, estuviera totalmente desligado a ella, porque la niña