Las escenas se seguían reproduciendo sin parar en la enorme pantalla de su habitación y cada vez, descubría un detalle nuevo en ella.
Eran los mismos ojos, su cabello, su sonrisa, sin embargo, había algo en sus movimientos y sus conversaciones que no terminaba de encajar con sus recuerdos.
No sabía con exactitud de lo que se trataba, pero no tenía duda de que lo descubriría.
Estaba al tanto de que Gloria y Simon consideraban seriamente que su obsesión se volvía enfermiza con el paso de los día