La adrenalina tiene esa capacidad de volar todo por los aires, como si no existiera mañana, como si el mundo exterior hubiera entrado en un agujero negro, sin ruidos, sin luces, sin amenzas inminentes de perdelo todo.
La lucha de las lenguas sedientas se había vuelto tan desaforada como la de las manos. Nada era suficiente.
Mauro la poseía como si hubiera sido una presa inalcanzable que por fin caía bajo sus redes y ella se entregaba sometida a un placer que había comenzado a evaporar el alcoho