ALIANA
Mi padre nunca apreció las sorpresas ni ningún tipo de cambio. Él apreciaba la organización. Los horarios. La consistencia. Por lo tanto, cuando el guardia de seguridad de abajo llamó para informarme: "Señora, su padre ha llegado", mi reacción inmediata fue el miedo. La segunda fue la culpa. Mi tercera sensación fue esa conocida opresión en el pecho que aparece únicamente por ser hija antes que cualquier otra cosa.
Me levanté tan abruptamente que mi silla chirrió ruidosamente contra el s