Tras discutir con su mánager, Leo cubrió sus ojos con un antifaz como siempre lo hacía para evitar cualquier contacto con quien estuviera a lado suyo.
«¡Arg! Ya bastante tengo que lidiar con Mike, como para que Luis también se interese en mis asuntos», pensó frustrado.
Sin embargo, en su mente se vislumbraron los recuerdos de aquel vergonzoso día, ocurrido ocho meses atrás.
—¿Te casarías conmigo? —dijo Leo mirando fijamente a Claire con los ojos cristalizados.
Ahí estaba él, hincado frente