Punto de vista de Mariana
"No", repliqué, con la ira ardiendo de nuevo, caliente y a la defensiva. "Estoy enojada".
"Es lo mismo".
"No lo es".
"Estás temblando".
"No lo estoy".
Mis manos traidoras temblaban a mis costados. Las metí en los bolsillos de mi vestido.
Michael se inclinó hacia adelante, entrecerrando los ojos. "Estás temblando. Tus hombros se mueven en un arco de dos centímetros y medio. Es una señal fisiológica de..."
"¡Deja de analizarme!", espeté, girándome hacia él.
Parpadeó, se