Punto de vista de Mariana
—Eso no es una respuesta.
—Es la única que vas a recibir por ahora.
Me miró. Sus ojos estaban cansados, con sombras debajo que no había notado antes.
—Esperas que confíe en ti.
—Espero que quieras ver a tu hija.
Silencio. Volvió a mirar por la ventanilla.
—¿Cuánto falta? —preguntó.
—No mucho.
Dimitri me miró de reojo. Yo encontré sus ojos. Los dos sabíamos que el trayecto llevaría tiempo, que teníamos que ser cuidadosos, que cada kilómetro nos acercaba más al riesgo de