Renzo sentía que todo volvía a lo mismo de siempre, nunca podía tomarse un segundo de paz porque ya había otro problema en puerta. Ahora con la llegada de Catalina volvía a ponerse en alerta con todo lo que tenía que ver con Mario, y ni siquiera sabía por qué lo odiaba tanto en primer lugar.
—¿El volvió con tu papá?
—Si, el volvió y ahora está en mi casa —ella suspira—. Ren, te lo digo porque te quiero. Tienes que mantenerte lejos de mi primero, no está bien. No es la primera vez que acude a mi