El hijo de perra de Mario había llegado demasiado lejos y él estaba realmente furioso. No tenía idea de porqué aquella obsesión de tener que seguirlos, el día de la fiesta ellos ni siquiera se conocían y él ya la había acusado de infidelidad, ¡Cuando él mismo había sido el desgraciado!
Aquel hombre que había atrapado, ahora reconocido como Pablo, se encontraba escupiendo más sangre de lo que había pensado. Renzo se cansó de que intentara jugar con su mente, no quería hablar y le había hecho las